Convertirse en padre o madre es una transición hermosa, llena de alegría y nuevas experiencias, pero también puede traer desafíos inesperados, como la ansiedad social. Si alguna vez has sentido nervios al pensar en una cita para jugar o una reunión familiar, no estás solo/a. La ansiedad social es más común de lo que crees, y comprenderla es el primer paso para controlarla.

La ansiedad social es más que simplemente sentir timidez o nervios en situaciones sociales. Es un miedo intenso a ser juzgado o avergonzado en frente de otros. Como padre primerizo, esta ansiedad puede ser aún más intensa porque podrías preocuparte por hacer las cosas "mal" delante de otras personas. Los cambios en el cuerpo de las mamás después de tener un bebé y todas las nuevas responsabilidades también pueden generar sentimientos de miedo y culpa.
Tu niño observa cómo reaccionas ante el mundo. Si sientes ansiedad, es posible que él o ella también lo perciba y empiece a sentir ansiedad también. Esto puede afectar su desarrollo social y hacerle más difícil sentirse seguro con los demás.
La buena noticia es que reconocer tus propios sentimientos y trabajar en ellos puede ser un buen ejemplo para tu niño. Al explorar maneras de comprender y calmar tus emociones, podrás enseñarle a tu niño cómo desarrollar más su confianza.

Reconoce tus sentimientos: Está bien sentir ansiedad. Reconocer tus sentimientos y decirte a ti mismo/a: "Me siento nervioso/a ahora mismo" puede ser el primer paso para manejarlos. Recuerda que no estás solo/a, y muchos padres primerizos experimentan emociones similares.
Sé amable contigo mismo/a: La crianza es un proceso de aprendizaje, y está bien cometer errores. Nadie es perfecto/a. Celebra los pequeños logros y recuerda que estás haciendo lo mejor que puedes. También puedes probar el contacto piel con piel con tu niño/a. Esto libera oxitocina, que ayuda a reducir el estrés y promueve la conexión entre los dos, creando un ambiente tranquilo para ti y tu niño.
Toma un paso a la vez: Si los grupos grandes te abruman, intenta primero reuniones más pequeñas. Esto puede ayudar a que te sientas más cómodo/a poco a poco.
Habla con otros padres: Conectar con otros padres que entienden por lo que estás pasando puede hacerte sentir menos solo/a. Compartir experiencias puede hacerte sentir mejor y darte nuevas estrategias para manejar la ansiedad.
Prioriza el sueño y el ejercicio: Dormir lo suficiente y hacer ejercicio ligero, como caminar, puede mejorar tu estado de ánimo y reducir el estrés.
Pide ayuda si la necesitas: Si la ansiedad te hace difícil vivir la vida diaria, hablar con un profesional médico puede ser una gran ayuda. Puede ofrecerte consejos y estrategias adaptadas a tus necesidades que quizás no hayas considerado antes.
Al seguir estos pasos, te ayudas a ti mismo y le das un buen ejemplo a tu niño. Y mientras aprenden y crecen juntos, los dos enfrentarán el mundo con más confianza y curiosidad.
