Las fiestas son tiempos de alegría y celebración, pero también pueden traer estrés y tensión cuando se reúne toda la familia. Entre las diferentes opiniones, posibles conflictos anteriores, y expectativas, las reuniones familiares a veces se pueden sentir abrumadoras. Sin embargo, con algo de planificación y una mentalidad positiva, puedes disfrutar de la temporada mientras mantienes tu estrés bajo.
Una de las fuentes más grandes de estrés en las fiestas viene de las expectativas poco realistas o aferrarse a la idea de que todo tiene que estar perfecto. Pensar cosas como “debería ser así” o “desearía que fuera diferente” te saca de disfrutar el momento. Incluso puede que te encaminen hacia la frustración o la decepción.
En vez de enfocarte en cómo las cosas podrían ser diferentes, trata de aceptar la situación como es. Identificar los pequeños momentos de alegría podrían ayudar a cambiar el ánimo. Recuerda que ningún evento, persona, o familia es perfecta. Una reunión puede tener momentos estresantes todo el tiempo y aún así puede ser disfrutada.
Puede ser útil reflexionar sobre tus reacciones pasadas durante las reuniones familiares. Ser consciente de cómo ciertos familiares o temas de conversación pueden afectar tu ánimo, energía y comportamiento antes del evento podría ayudar. Pregúntate, “¿Cómo tiendo a manejar las emociones difíciles? ¿Hay alguna manera de ajustar mis reacciones?”
Entender tus patrones puede ayudar a prepararte mentalmente antes de tiempo para ser capaz de manejar momentos desafiantes. Si sabes que la opinión de un familiar o sus consejos de crianza te molestan, por ejemplo, ten un plan para saber cómo responder o para sobrellevar la conversación.
Las personas manejan el estrés de diferentes maneras, y no hay una manera “correcta” o “incorrecta”. Algunas personas hacen listas de pendientes y organizan todo lo que pueden controlar. Otros pueden ver que dejan todo para el último minuto, esperando que el estrés se resuelva solo. Puede que algunos busquen más descanso, comidas reconfortantes o tiempo a solas en silencio. Todas estas son respuestas humanas absolutamente normales al sentir estrés o agobio.
Entender tu estilo de estrés abre oportunidades para probar diferentes estrategias de afrontamiento antes de la reunión familiar, como hacer ejercicio o yoga. O técnicas de atención plena, como la respiración profunda o ejercicios para poner los pies en la tierra. Estas actividades te pueden ayudar a mantenerte calmado y enfocado. Cuando empiezas el evento desde un lugar de sentirse calmado y cuidado, puede que te encuentres manejando las interacciones familiares más fácilmente.
Es natural enfocarse en lo que otros están haciendo mal si las tensiones familiares son altas, pero el reflexionar puede ser un recordatorio de que:
Los pensamientos pueden influenciar a los sentimientos
Los sentimientos pueden influenciar comportamientos
Los comportamientos pueden influenciar a que otros reaccionen
Por ejemplo, si vas a una cena del Día de Acción de Gracias y esperas que un familiar comparta sus ideas y opiniones sobre las que tienes grandes sentimientos, puede que te encuentres poniéndote a la defensiva desde el momento que empiezan a hablar sobre eso. Este pensamiento predispuesto puede invitar al conflicto que estabas tratando de evitar.

No se trata de echarte la culpa o culpar a otros, las familias son complejas. Tomar decisiones conscientes sobre cómo manejas tus pensamientos, sentimientos y comportamientos pueden ayudar a crear efectos dominó positivos. Aquí hay algunas maneras que podrían ayudar a cambiar tu mentalidad durante las reuniones familiares:
Busca al menos una cosa buena de cada persona: Quizás ese familiar que siempre tiene opiniones cuenta historias divertidas, o ese miembro de la familia que parece criticar todo puede estar tratando de ayudar sinceramente porque le importas. Algunas veces las personas que parecen agobiantes pueden tener buenas intenciones.
Encuentra cosas en común: Cuando algunas personas mencionan un tema que generalmente crea discusiones, cuidadosamente guía la conversación a algo que los dos puedan disfrutar, como preguntarle sobre su jardín, un pasatiempo, o cómo le está yendo a su equipo favorito.
Crea momentos positivos: Trae recuerdos felices que puedan incluir a todos, como “recuerdas esa vez cuando… “ o pregunta sobre cosas positivas que están pasando en la vida de otros. Algunas veces preguntar “¿Qué ha sido la mejor parte de tu año?” puede cambiar totalmente los ánimos del cuarto.
Si hay niños presentes, ellos generalmente sacan lo mejor de los adultos de manera natural. Déjalos que se sumen a la conversación y pídeles que compartan algo que les emociona. Otra idea podría ser preguntarles a familiares que cuenten historias divertidas de cuando ellos eran niños.
Las fiestas pueden traer emociones intensas a las personas, como el dolor sobre un ser querido que falleció, nostalgia sobre cómo eran antes las cosas, estrés sobre las finanzas, o desafíos mayores en la vida que quizás ni conoces. Un familiar que normalmente es alegre puede parecer reservado porque están extrañando a alguien que falta en la mesa. O un pariente puede estar de mal genio porque están preocupados sobre una situación en el trabajo que no han compartido con nadie todavía. Si alguien está actuando fuera de lo normal o parecen distantes, trata de responder con curiosidad y compasión.
En vez de pensar “¿Por qué son tan criticones conmigo?” piensa para ti mismo “¿Qué les estará pasando que los hace sentir tan estresados?” Este cambio de perspectiva puede ayudarte a responder con amabilidad en vez de ponerte a la defensiva, muchas veces deteniendo la tensión antes de que empeore.
Recuerda, todos están llevando sus propias cargas invisibles, especialmente en tiempos cargados emocionalmente como la temporada de fiestas. Dar gracia a otros y a ti mismo, puede transformar momentos difíciles y estresantes en oportunidades para una conexión más profunda.







