El cerebro de tu recién nacido se desarrolla con cada actividad. Sí, ¡hay más que solo comer y dormir! Aquí tienes algunos aspectos específicos que debes observar en esta etapa de su desarrollo.
¡Tienes el poder de ayudar al desarrollo cerebral de tu bebé! El cerebro de tu bebé comenzó a desarrollarse durante el embarazo y no ha parado. Los primeros 30 días de vida de un bebé son un período crucial para su desarrollo cerebral. Y aunque el cerebro se construye con el tiempo, sus bases se desarrollan desde muy temprano en la vida. Aunque muchos factores influyen en el desarrollo cerebral, tus interacciones regulares son las que tienen el mayor impacto, e incluyen hablar, leer y cantar.
Observar a tu niño mientras explora su entorno te da una valiosa perspectiva de su progreso en el desarrollo. Estos comportamientos son señales de un crecimiento saludable en áreas como el procesamiento sensorial, las habilidades motoras y las capacidades cognitivas tempranas. Aquí hay algunos aspectos clave para tomar en cuenta:
Seguimiento visual de un objeto a 20 cm de su cara (de lado a lado, de arriba a abajo y en círculos)
Gira la cabeza o los ojos para explorar uno o más objetos alrededor
Mira objetos durante 3 segundos o más
Escucha diferentes sonidos (hace una expresión en reacción al sonido, busca el sonido, etc.)
Mover el cuerpo o la cara para quitarse algo de encima
Poner atención a sus propias manos
Meterse objetos en la boca. ¡De todo!
Sacude, aprieta, mastica, mira y trata de alcanzar objetos
Mueve los brazos o las piernas
Es perfectamente normal que tu bebé alcance algunos indicadores clave de su desarrollo más adelante. Estos indicadores son solo una guía, y es normal que los bebés los alcancen a diferentes ritmos.

Tus cuidados e interacción con tu bebé pueden marcar una gran diferencia durante su primer mes. Aquí tienes algunas maneras de fomentar su desarrollo con compasión y cariño:
Pasar tiempo de calidad con tu bebé fortalece su conexión
Mirar a tu bebé a los ojos y sonreírle ayuda a crear lazos emocionales
Darle juguetes y actividades apropiados para su edad, como mordedores, libros de tela y bloques blandos
Animarlo a pasar tiempo pancita para abajo, ofreciéndole ayuda si la necesita
Darle masajes suaves para que se relaje y aprovechar la oportunidad para fortalecer el vínculo
Usar el contacto piel con piel para apoyar su crecimiento cerebral y emocional
Dejar que tu bebé sienta diferentes texturas y decir la palabra que las describe (lisa, suave, dura, etc.)
Si lo dejas en la guardería o con la niñera, despídete de tu bebé y dile que volverás
Recuerda que tu bebé explora el mundo a su manera, y a veces esto significa dejar caer juguetes o tirar bloques repetidamente. Convierte la caída de juguetes o de tirar bloques en una actividad divertida recogiéndolos y devolviéndolos. Aunque esto pueda parecer fastidioso, es una parte importante de su aprendizaje y crecimiento. Tu paciencia y ánimo pueden transformar estos momentos en experiencias valiosas que apoyan su desarrollo y su conexión contigo.
Ser padres primerizos puede traer una mezcla de emociones, como alegría, amor y, a veces, preocupación. Si notas algún comportamiento inusual o retraso en el desarrollo, puedes consultar con tu profesional de la salud para recibir consejos y tranquilidad. Algunas señales a las que debes poner atención podrían ser si tu bebé:
Llora con frecuencia y te preocupa
Duerme más de lo habitual
No come bien
No mueve los brazos ni las piernas
No responde a las luces brillantes
No hace sonidos de gorgoteos
No reacciona a los ruidos fuertes ni gira hacia los sonidos
Recuerda que cada bebé es único. Sin embargo, confíen en sus instintos como sus padres o cuidadores si sienten que algo no va bien. Detectar posibles problemas a tiempo ayuda a que reciban el apoyo y la intervención justo cuando lo necesitan.
Formar una conexión segura con tu bebé puede desempeñar un papel fundamental en su desarrollo cerebral durante el primer mes. Es un momento precioso, ¡no olvides disfrutarlo! Al apoyar su desarrollo y ser atento, puedes ayudar a tu bebé a crecer en un ambiente lleno de cariño, comprensión y amor, preparándolo para un buen comienzo.
