¿Alguna vez has estado en una situación en la que tu niño hizo algo mal y no sabías cómo ayudarlo a corregirlo? Disculparse es una habilidad valiosa que ayuda a los niños a desarrollar empatía y responsabilidad. Aprender a pedir perdón es más que solo palabras. Se trata de comprender cómo las acciones afectan a los demás y corregir los errores. Aquí tienes pasos simples para guiar a tu niño a comprender cuándo y cómo disculparse sinceramente.
La empatía es clave para una disculpa significativa, y es importante que tu niño comprenda cómo sus acciones afectan a los demás. Anímalo a pensar en los sentimientos de los demás haciendo preguntas como: "¿Cómo crees que se sintió tu amigo cuando le quitaste su juguete?". Esto ayuda a los niños a aprender a considerar las emociones de los demás antes y después de actuar.
Asumir la responsabilidad va de la mano con la empatía, ya que implica reconocer que las acciones tienen consecuencias. Explícale que pedir perdón significa aceptar la responsabilidad de su comportamiento, aún si no fue intencional. Explícale por qué es importante reconocer los errores, ya que puede ser el primer paso para corregir las cosas.
Es normal querer que tu niño se disculpe de inmediato, pero puede ser útil primero tomarlo más despacio y explicarle cómo se disculpa.
Pídele a tu niño que te cuente qué sucedió. Por ejemplo, podrías decir: "Oye, espera un momento. Te vi golpear a tu amigo con un bloque. ¿Fue eso lo que pasó?" Si no viste la situación, pregúntale: "¿Puedes decirme qué pasó contigo y tu amigo?". Esto ayuda a tu niño a concentrarse en sus acciones y a pensar por qué lo hizo.
Dale tiempo a tu niño para que te explique, incluso si no crees que haya una buena razón. Pregúntale: "¿Sabes por qué le pegaste a tu amigo con el bloque?". Reconoce sus razones, pero deja claro que no fue la decisión correcta.
Ayuda a tu niño a pensar cómo sus acciones afectaron a su amigo preguntándole: "¿Cómo crees que eso le hizo sentir a tu amigo?". Anímalo a observar las reacciones de su amigo, como sus expresiones faciales o lenguaje corporal, para entender el impacto de sus acciones.
Después de que tu niño vea cómo sus acciones afectaron a su amigo, ayúdalo a arreglar las cosas animándolo a disculparse. Pregúntale: "¿Qué puedes hacer para que tu amigo se sienta mejor?". Anímalo a expresar sus sentimientos con sinceridad, por ejemplo: "Perdón por haberte lastimado. No fue mi intención y quiero mejorar las cosas".
Pedir disculpas es solo el comienzo. A veces, una disculpa puede ir acompañada de un gesto amable, como compartir su juguete favorito, para demostrar que se preocupa por los demás y para fortalecer sus amistades.

Las disculpas deben ser sinceras, no simples palabras que se dicen sin pensar. Es importante que los niños sepan cuándo es necesario pedir disculpas. Habla con tu niño sobre diferentes situaciones. Por ejemplo, si choca accidentalmente con alguien, pedir perdón es lo correcto. Pero si se disculpa por algo que no hizo, como un error de otra persona, puede que no sea necesario.
Ayuda a tu niño a comprender cuándo disculparse practicando juntos diferentes situaciones. Piensa en situaciones en las que una disculpa es necesaria y en otras en las que no, y explica por qué. Esto les ayuda a entender la importancia de sus palabras y acciones, y les enseña a reflexionar sobre sus respuestas.
Al practicar estos pasos, los niños aprenden a disculparse sinceramente, lo que fortalece su bienestar emocional y social. Enseñar a los niños a pedir perdón es más que una simple lección de buenos modales; se trata de construir relaciones sólidas y empáticas. Enfocarse en la empatía y la responsabilidad les brinda a los niños las habilidades para manejar las amistades y los conflictos con confianza. Esta base puede ayudar a fomentar una comprensión más profunda de sí mismos y de los demás, construyendo el camino para un mundo más compasivo y conectado.
