Imagina a tu niño corriendo, saltando y jugando con confianza, con el apoyo de huesos fuertes y sanos. La clave para tener huesos fuertes y sanos está en comprender el poder del calcio y la vitamina D. Esta guía explica cómo estos nutrientes esenciales favorecen el desarrollo y la salud de tu niño.

El calcio es un mineral importante que tiene un papel fundamental en la fortaleza de nuestros huesos y dientes. Según la Escuela de Salud Pública T.H. Chan de Harvard, aproximadamente el 99 % del calcio de nuestro cuerpo se encuentra en estas zonas. El calcio también contribuye al funcionamiento adecuado del corazón, los músculos y los nervios. Si el cuerpo no obtiene suficiente calcio a diario, lo tomará de los huesos, lo que puede debilitarlos con el tiempo. Por eso es tan importante asegurar que los niños reciban la cantidad adecuada de calcio mientras van creciendo.
Bebés (0-6 meses): 200 mg (normalmente se cubre con la leche materna o fórmula)
Bebés (6-12 meses): 260 mg (normalmente se cubre con la leche materna o fórmula)
Niños (1-3 años): 700 mg
Niños (4-8 años): 1000 mg
Recuerda siempre consultar a tu proveedor de atención médica sobre suplementos o necesidades dietéticas personalizadas.
Para ayudar a tu niño a obtener suficiente calcio, incluye estos alimentos en su dieta:
Productos lácteos como leche, yogur y queso
Bebidas vegetales como leche de soya o de almendras con calcio añadido
Brócoli, tofu, garbanzos, lentejas y pescado, como salmón enlatado
Verduras de hoja verde oscuro como la col rizada y los nabos
Jugos y cereales con calcio añadido
La vitamina D es esencial porque ayuda al cuerpo a absorber el calcio. Se encuentra en alimentos como el pescado, los lácteos con vitaminas añadidas y productos vegetales, y las yemas de huevo. ¡También puedes obtener vitamina D de los rayos del sol!
Salir al aire libre y exponerse al sol también ayuda a nuestro cuerpo a producir vitamina D naturalmente. Los rayos del sol tocan la piel y usan energía para convertir una sustancia presente en ella (llamada colesterol) en vitamina D. ¡No olvides el protector solar!
Recuerda que animar a tu niño a mantenerse activo también es una excelente manera de apoyar su salud de los huesos. Actividades como correr, saltar y jugar deportes ayudan a fortalecer los huesos porque hacen que los músculos trabajen contra la gravedad y ponen presión sobre los huesos. Esta presión le indica al cuerpo que fortalezca los huesos, de la misma manera que el viento ayuda a que los tallos de las plantas se fortalezcan.
Los bebés menores de un año necesitan aproximadamente 400 UI (unidades) de vitamina D al día. Si tu bebé toma al menos 950 ml (32 onzas) de fórmula al día, está obteniendo suficiente vitamina D, ya que debería contener 400 UI. Pero si tu bebé se alimenta principalmente de leche materna o toma menos fórmula, podría necesitar un poco más de vitamina D. Una vez que los niños cumplen un año, necesitan al menos 600 unidades de vitamina D al día.
Si tu niño no consume productos lácteos, existen muchas maneras de garantizar que obtenga suficiente vitamina D:
Ofrécele bebidas con calcio y vitamina D añadidos (enriquecidos).
Incluye alimentos como pescados grasos (salmón o albacora) y yemas de huevo.
Las almendras también son una excelente fuente de vitamina D.
Anímalo a jugar al aire libre para obtener vitamina D natural del sol.
Asegurarte de que tu niño reciba suficiente calcio y vitamina D es importante para su salud de los huesos y bienestar general. Al incluir una variedad de alimentos ricos en calcio y fomentar la actividad física regular al aire libre, puedes ayudar a tu niño a desarrollar huesos fuertes que le servirán de apoyo durante toda su vida.
