Antes de tirar a la basura la parte superior del apio o de las zanahorias, piénsalo dos veces. Esos restos pueden convertirse en una increíble actividad práctica de ciencias para tu niño.
Cultivar plantas de los restos de cocina es una manera sencilla de ayudar a tu niño a entender de dónde vienen los alimentos y cómo funciona la naturaleza. Es amigable con el medio ambiente, económico y una excelente manera de aprender jugando en casa.

Cuando creas un huerto con restos de cocina, estás enseñando a tu niño “haciendo”. Por medio de este proyecto, tu niño puede ver de primera mano cómo crece una planta.
Esto también ayuda a tu niño a aprender a cuidar de la Tierra. Al utilizar lo que ya tienes, le enseñas que la basura puede ser, en realidad, el comienzo de algo nuevo y hermoso.
No necesitas un gran jardín trasero ni herramientas especiales para empezar. Solo necesitas unos cuantos frascos, un poco de agua, una ventana soleada y tus restos de verduras.
1. Parte superior de la zanahoria
¿Qué crece?: Bonitas hojas verdes
¿Se puede comer la zanahoria? No. De esta manera no crecerá una zanahoria nueva. Las zanahorias solo crecen una raíz nueva si usas una semilla. ¡Pero sí que puedes cultivar las hojas verdes que tienen forma de encaje! Parecen un helecho y son geniales para que los niños las observen.
Cómo hacerlo: Corta una pulgada de la parte superior de una zanahoria. Colócala en un plato pequeño con agua.
A qué poner atención: En unos días, deberían salir brotes de color verde brillante de la parte superior.
2. Tallos de apio y tallos de lechuga
Qué crece: Nuevos tallos y hojas que se pueden comer
Cómo hacerlo: Corta unas 2 pulgadas de la parte de abajo de una cabeza de apio o de lechuga romana. Colócala en un tazón pequeño con agua suficiente para cubrir la mitad inferior.
A qué poner atención: En solo unos días, deberías poder ver pequeñas hojas nuevas asomando por el centro del tallo.
3. Ojos de papa
Qué crece: ¡Una planta completamente nueva que da más papas!
Cómo hacerlo: Si tienes una papa a la que le han empezado a salir pequeñas protuberancias (llamadas “ojos”), ¡está lista para plantar! Corta la papa en trozos. Asegúrate de que cada trozo tenga uno o dos ojos.
Pásala a una maceta con tierra: Este proyecto necesita tierra para producir nuevos alimentos. Planta los trozos de papa en una maceta honda con tierra.
A qué poner atención: ¡Crecerá una planta con hojas por encima de la tierra, mientras que debajo crecerán papas nuevas que podrás desenterrar más adelante!
4. Raíces de cebolla
Qué crece: Brotes verdes que puedes comer
Cómo hacerlo: Reserva media pulgada de la parte inferior de una cebolla (la parte con las raíces finas). Colócala con las raíces hacia abajo en un plato pequeño con agua.
Pásala a una maceta con tierra: Puedes mantenerla en agua o pasarla a una maceta con tierra.
A qué poner atención: En cualquier caso, deberían crecer rápidamente brotes verdes por la parte superior. Incluso puedes cortar los brotes verdes para usarlos como un sabroso condimento para tu próxima comida.
Para mantener tus plantas sanas y a tu niño entusiasmado, intenta estos pasos:
Cambia el agua: Ayuda a tu niño a cambiar el agua cada uno o dos días. Así se mantiene fresca y se evita que forme moho.
Busca el sol: Coloca las plantas en una repisa de ventana soleada, por ejemplo, donde tu niño pueda verlas fácilmente.
Habla sobre ello: Aprovecha este momento para conectar con tu niño. Pregúntale: “¿Por qué crees que las raíces crecen hacia abajo?” o “¿Cuánto ha crecido hoy?”.
No pasa nada si sale mal: A veces, un trozo puede echarse a perder en lugar de crecer. ¡No pasa nada! Explícale a tu niño que, en jardinería, a veces hay que volver a intentarlo para ver qué es lo que funciona.
Al convertir los restos de la cocina en un huerto, estás enseñándole a tu niño a cuidar de la naturaleza. También le muestra que tiene el poder de crear algo nuevo. ¡Disfruta de la magia de ver crecer a tu niño y a tu huerto!







