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Regresar al trabajo después de incapacidad por maternidad: Tu guía completa
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El final de tu tiempo libre por incapacidad por maternidad con tu nuevo bebé puede ser abrumador. Pasar de haber estado semanas o meses en casa creando ese vínculo con tu pequeño, a luego prepararte para regresar al trabajo, es un cambio grande a nivel mental, emocional y físico. Sigue leyendo para ver algunos consejos que te ayudarán durante esta transición.

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Entendiendo tus emociones

Regresar al trabajo después de tener un bebé puede despertar muchas emociones diferentes. Es posible que te sientas emocionada por volver a ver a tus compañeros de trabajo y retomar tus habilidades laborales, pero también triste por perder el tiempo que pasabas a diario con tu bebé. Quizás te sientas culpable por dejar a tu niño al cuidado de otra persona, pero también aliviada por poder hablar con otros adultos.

Y la verdad es que todas esas emociones pueden estar presentes al mismo tiempo. Hablar sobre cómo te sientes con tu pareja, amigos u otros padres puede ayudarte a procesarlo mejor. También puedes averiguar si hay recursos locales disponibles, como grupos de padres. Esos espacios íntimos pueden darte la oportunidad de hablar con confianza y sin sentirte juzgada. Pero si te preocupa hablar con alguien, intenta escribir en un diario. Reconocer lo que sientes y buscar apoyo puede ayudarte a manejar esta transición con menos estrés.

Maneras prácticas de prepararte

Regresar al trabajo puede ser mucho más fácil si lo planeas con tiempo. Empieza temprano y crea nuevas rutinas poco a poco. De esta manera, no te sentirás agobiada en tu primer día de regreso.

Empieza a practicar tu rutina de trabajo al menos dos semanas antes de regresar. Esto significa poner la alarma a la hora que te vas a levantar para trabajar, prepararte a ti y a tu bebé como si fuera un día real de trabajo, practicar llevar a tu bebé a la guardería y calcular cuánto tiempo te toma llegar al trabajo. Esta práctica puede ayudarte a detectar cualquier problema en tu plan antes de que realmente tengas que llegar puntual al trabajo. También ayuda a tu bebé a acostumbrarse poco a poco al nuevo horario, en lugar de hacerlo de golpe.

Haz que las mañanas sean menos estresantes preparando todo la noche anterior. Escoge la ropa, prepara los almuerzos y prepara las cosas para el bebé. Entre menos cosas tengas que pensar en la mañana, más probable será que todo salga bien, sobre todo si estás cansada o vas con prisa.

Si puedes, trata de programar tu primer día de regreso al trabajo a la mitad de tu semana laboral normal. Por ejemplo, si trabajas de lunes a viernes, puede ayudarte más regresar un miércoles o un jueves en lugar de un lunes. Así tu primera semana se siente más corta y tienes el fin de semana para descansar y adaptarte, antes de enfrentarte a una semana completa de cinco días. Este pequeño cambio puede marcar una gran diferencia en esos primeros días de regreso.

Planea momentos para llamar o hacer videollamada durante tu hora de comida o en tus descansos con la persona que esté cuidando a tu bebé. Saber que puedes ver cómo está tu bebe puede ayudarte a preocuparte menos durante el día. También puedes checar si el lugar donde lo cuidan puede mandarte fotos o avisos por alguna aplicación. Esto te ayudará a estar tranquila sabiendo que tu bebé está bien cuidado, incluso cuando no estás con él.

Habla con tu jefe o con el departamento de recursos humanos antes de tu primer día de regreso. Ten conversaciones claras sobre lo que necesitas, como tu horario de trabajo, opciones de flexibilidad, trabajar desde casa si es posible, descansos y espacios privados si estás amamantando, y cómo manejar las emergencias. Saber qué esperar y tener un plan puede ayudarte a sentir menos estrés al regresar al trabajo.

Encontrar un servicio de cuidado infantil en el que puedas confiar

Sentirte tranquila con respecto a quién cuida a tu bebé es una de las partes más importantes de esta transición. Cuando confías en tu servicio de cuidado infantil, puedes concentrarte en el trabajo y preocuparte menos durante el día. Tomarte el tiempo para encontrar la mejor opción puede ayudarte a sentir esa seguridad.

Empieza a buscar una guardería mucho antes de regresar al trabajo. Ya sea que quieras una guardería, una niñera o ayuda familiar, date suficiente tiempo. Visita diferentes lugares o reúnete con diferentes personas. Durante esas visitas, haz muchas preguntas sobre cómo cuidan a los niños, como por ejemplo:

  • ¿Cuántos adultos cuidan a los niños?

  • ¿Qué hacen si hay una emergencia o un niño se enferma?

  • ¿Cómo se ve un día normal ahí?

  • ¿Cómo les informan a los padres lo que pasó durante el día?

  • ¿Cómo manejan la comida, las siestas y la disciplina?

Saber los detalles sobre cómo pasará el día tu niño te ayudará a sentirte más segura cuando estés en el trabajo. Vale la pena ser cuidadosa, por ejemplo, revisando antecedentes y referencias. También fíjate en cómo se comportan los cuidadores con los niños cuando vayas de visita. Si algo no te parece bien, sigue buscando.

Si es posible, comienza con el cuidado infantil una o dos semanas antes de tu primer día de trabajo. También puedes intentar comenzar con sólo unas pocas horas y luego ir aumentando poco a poco hasta llegar a un día completo. Este período de prueba ayuda a tu bebé a sentirse cómodo con el nuevo cuidador y lugar, y le da tiempo al cuidador para conocer la personalidad y las necesidades de tu bebé. Además, te puede ayudar a resolver cualquier problema que surja sin tener encima la presión del trabajo.

No olvides tener un plan alternativo. Los bebés se enferman, las guarderías a veces cierran y las niñeras pueden tener emergencias. Antes de empezar a trabajar, piensa en un plan alternativo para el cuidado de los niños, como un familiar que pueda ayudar cuando sea necesario, otra niñera a la que puedas llamar o un plan con tu pareja sobre quién se encargará de las emergencias. Tener un plan B puede ayudarte a preocuparte menos por quién cuidará a tu niño si sucede algo inesperado.

Mantenerte conectada y manejando la culpa

Lo más difícil de regresar al trabajo puede ser sentirte culpable. Quizás te preocupe perderte momentos especiales o te preguntes si tu bebé seguirá sintiéndose igual de cerca de ti. En lugar de enfocarte en el tiempo que pasan separados, intenta enfocarte en cómo pasarán el tiempo juntos. La calidad, no la cantidad.

Crear rutinas especiales puede ayudarte a sentirte cerca de tu bebé a pesar de pasar mucho tiempo separados. Esas rutinas pueden ser abrazarlo un ratito en la mañana antes de alistarte, cantarle una canción especial cuando lo dejas, tener un momento tranquilo juntos al llegar a casa, hacer una rutina bonita antes de dormir o planear algo especial para el fin de semana. Estas rutinas se convierten en conexiones importantes entre tú y tu bebé. Les dan a los dos algo constante en qué apoyarse, sin importar que más cambie.

Cuando estén juntos, trata de guardar el teléfono y pon atención a las pequeñas cosas. Fíjate en las largas pestañas que tiene, en sus uñitas chiquitas o en sus rollitos. Mira a tu bebé, juega con él y mantén toda tu atención en él. Esos momentos de atención completa fortalecen mucho más el vínculo que pasar horas juntos, pero distraída.

La culpa parental puede afectar mucho, pero se puede superar. Cuando aparezcan sentimientos de culpa, recuerda que trabajar ayuda a pagar lo que tu familia necesita y que estas dando buen ejemplo de responsabilidad y esfuerzo. Al mismo tiempo, tu niño está aprendiendo a confiar en otros adultos que se preocupan por él, lo cual es una habilidad importante antes de empezar la escuela.

Crear un nuevo ritmo familiar

Regresar al trabajo significa crear una nueva normalidad para toda la familia. Esto requiere tiempo, paciencia y mucha flexibilidad. No esperes que todo sea perfecto de inmediato y date permiso de pasar por algunos días difíciles. Puede que te lleve unas semanas, o incluso unos meses, para acostumbrarte a los cambios y encontrar tu ritmo.

Si compartes la crianza, hablen sobre las responsabilidades de cada uno. ¿Quién lleva al bebé a la guardería? ¿A quién se le llama si el bebé se enferma? ¿Cómo se repartirán el trabajo? Las conversaciones abiertas pueden ayudar a que ambas personas se sientan apoyadas y evitar que se acumule el resentimiento. Para estar en la misma página, asegúrense de que ambos conocen la información de contacto del proveedor de cuidado infantil, el horario de su bebé y el plan alternativo.

También es buen momento para pensar en maneras de hacer la vida un poco más fácil. Si las comidas son un problema, tal vez podrías buscar recetas rápidas y fáciles para la cena o servicios de entrega de comidas a domicilio. Es posible que los quehaceres no se hagan tan rápido como antes, y eso está bien. Pide ayuda a tu familia o amigos. Si te la ofrecen, no te sientas culpable por aceptarla.

Esta transición puede ser difícil, y contar con apoyo puede ayudarte a evitar que tus niveles de estrés sigan subiendo. Y si lo necesitas, establece tus límites y di “no” a las cosas que no se sientan importantes o que no merecen tu tiempo y energía. Agotarte no es justo ni para ti ni para tu bebé y, si estás amamantando, también puede afectar a la producción de leche.

Trata de hacer una pequeña revisión contigo misma una vez al mes para pensar cómo van las cosas. ¿Qué funciona bien? ¿Qué hay que cambiar? Ten en cuenta que tu rutina puede seguir cambiando a medida que tu bebé crece y tú te sientas más cómoda con tu regreso al trabajo. Lo que funciona en el primer mes puede que no funcione en el tercero, y eso está bien.

Cuando buscar ayuda

Sentirse estresada es normal, y está bien pedir ayuda adicional. Aquí hay algunas señales de que podría ser el momento de hablar con un profesional:

  • Sentirse triste todo el tiempo y no mejorar

  • Tener dificultades para trabajar o hacer cosas en casa

  • Tener pensamientos angustiantes que no se te quitan

  • Tener ataques de pánico o de ansiedad

  • Notar cambios grandes en el sueño o en la manera de comer

  • Sentir que no vales nada

Estas señales podrían ser una señal de depresión posparto, algo muy común. Regresar al trabajo a veces puede desencadenar estos síntomas. Si estás pasando por dificultades, habla con tu médico o con un profesional de la salud mental.

Tú puedes

Regresar al trabajo después de tener un bebé es un gran cambio en la vida. Toma tiempo ajustarse, y es normal sentirte insegura, emocional o abrumada. Algunos días serán tranquilos. Otros días serán complicados. Las dos cosas son parte del proceso, y las dos son completamente normales. Con planificación, apoyo y flexibilidad, podrás salir adelante con esta transición.

First 5 California
Aportación de:
First 5 California
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