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Entendiendo lo que realmente significan los llantos de tu bebé y cómo responder
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Tu bebé está llorando otra vez. Le diste de comer, le cambiaste el pañal y revisaste todo lo que se te ocurrió que pudiera estarle molestando. Aun así, sigue llorando. En este momento, es posible que te sientas frustrado, preocupado o sin saber qué hacer, lo entendemos.

Antes de que tu bebé aprenda a decir sus primeras palabras, el llanto es su principal manera en que tu bebé te dice lo que necesita. Cada llanto es un mensaje y, aunque al principio puede que no siempre sea claro, puedes aprender a entender lo que tu pequeño te quiere decir.

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El llanto es el primer lenguaje de tu bebé

Piensa en el llanto como la manera en que tu bebé se comunica. Así como tú usas palabras para decir que tienes hambre, que algo te incomoda o que necesitas cariño, tu bebé usa el llanto y otros sonidos para decirte exactamente eso. Cuando escuchas los sonidos de tu bebé y haces todo lo posible por satisfacer sus necesidades, estás ayudando a construir la base para que confíe en ti y aprenda a conectar con los demás.

A este intercambio de ida y vuelta se le llama apego seguro. Tu bebé aprende a comunicarte sus sentimientos y, con el tiempo, también a confiar en los demás. Los bebés cuyas necesidades se satisfacen de manera constante muchas veces se vuelven más independientes a medida que crecen.

Los diferentes tipos de llanto (y lo que significan)

Aunque cada bebé es diferente, la mayoría de los llantos de los bebés se pueden clasificar en unas pocas categorías principales. Aprender a reconocer estos diferentes tipos de llantos puede ayudarte a responder de manera más rápida y de una mejor manera a las necesidades de tu bebé.

El llanto por hambre

Al principio, los llantos de un bebé hambriento son largos, de tono bajo y repetitivos, con pausas largas entremedio. A medida que tu bebé tiene más hambre, esos llantos van creciendo poco a poco, haciéndose más largos y fuertes, con pausas más cortas.

Antes de que tu bebé empiece a llorar por hambre, es posible que notes otras señales. Si tu bebé tiene menos de 5 meses, fíjate si aprieta los puños, suena los labios, voltea la cabeza hacia cualquier cosa que le toque la cara y abre la boca, o se pone las manos en la boca.

Cuando veas esas señales, ofrécele el pecho o el biberón y deja que coma hasta que quede satisfecho. Trata de responder a las primeras señales de hambre antes de que empiece a llorar, porque muchas veces el llanto ya es una señal tardía de hambre. Una vez que tu bebé llora con fuerza, puede ser más difícil calmarlo y hacer que coma. El llanto también puede hacer que los bebés traguen aire, lo que puede causarle más incomodidad y hacer que siga llorando.

El llanto de incomodidad o de fastidio

Los bebés que están fastidiados o incómodos suelen llorar con un tono como de queja que va y viene. Es posible que oigas algunos ruidos quisquillosos, luego silencio y después más ruidos quisquillosos. No es un llanto tan urgente ni tan intenso como el de hambre. Más bien suena como si tu bebé estuviera diciendo: “algo no se siente bien” en vez de “¡necesito ayuda ya!”. Al igual que otros tipos de llanto, mientras más dure, más fuerte se puede volver y más difícil se hace ignorarlo.

Si oyes esto, es posible que tu bebé esté cansado o incómodo. Este tipo de inquietud es muy común a última hora de la tarde o a primera hora de la noche. Tal vez ya es hora de su siesta. Los recién nacidos muchas veces necesitan entre 16 y 18 horas de sueño al día durante los primeros meses. Los bebés que están demasiado cansados a veces pueden actuar de manera muy alerta y moverse mucho. Muchas veces, esta es su manera de mostrar que han pasado su momento ideal para dormir y les cuesta más tranquilizarse.

Si no es la hora de la siesta, tal vez su pañal no esté seco o tiene mucho calor o mucho frío. También puedes intentar cambiarle un poco el ambiente, por ejemplo, cargarlo cerca de ti mientras caminas, saliendo a caminar o probando una sillita mecedora o un columpio para bebé.

El llanto por dolor

Un bebé que siente dolor puede gritar de repente con un solo llanto largo y agudo. A veces este llanto se repite si sigue sintiendo oleadas de dolor. El llanto por dolor puede estar relacionado con algo específico, como una infección de oído, burbujas de gas incómodas, un pellizco accidental con un cierre o un broche, un pelo enrollado con fuerza alrededor de un dedo de la mano o del pie (lo que se llama “torniquete de pelo”), dolor por la salida de los dientes, o que algo del pañal o de la ropa le está picando o lastimando. A veces, la causa es obvia, como después de recibir una vacuna. Otras veces, es posible que tengas que investigar un poco para averiguar qué les duele.

Revisa los dedos de las manos y los pies de tu bebé para ver si hay algo enredado en ellos. Fíjate si hay etiquetas o ropa muy apretada. Tócale sus encías si está en edad de dentición. Si logras encontrar y arreglar lo que le molesta (como quitar un pelo enredado o ropa incómoda), tu bebé debería calmarse con bastante rapidez. Si no logras encontrar lo qué le duele o el llanto no para aunque ya intentaste ayudarlo, llama a su pediatra. Confía en tu instinto: está bien llamar si estás preocupado.

El llanto por enfermedad

El llanto por enfermedad no suena como el llanto por hambre o por ser quisquilloso. Tu bebé puede sonar cansado, débil, con un tono más bajito, como de quejido. También puede ser un llanto más seguido de lo normal, sin las pausas típicas que se escuchan en otros tipos de llanto. A veces los bebés enfermos incluso lloran menos de lo normal porque no tienen energía.

Cualquier llanto que se sienta fuera de lo normal, combinado con cambios en el comportamiento normal de tu bebé, podría significar que está enfermo. Un bebé enfermo también puede mostrar menos interés por comer, dormir más o menos de lo normal, o simplemente verse “raro” de una manera que no sabes explicar bien.

Si sientes que el llanto de tu bebé no suena normal, llama a su pediatra. Las señales de alerta que requieren atención médica inmediata incluyen negarse a comer varias veces, teniendo mucho sueño o ser difícil de despertar (letargo), tener sarpullido, fiebre de más de 100.4 grados Fahrenheit en los recién nacidos, dificultad para respirar o llorar sin parar que dura horas. Tu pediatra está ahí para ayudarte a entender qué está pasando y darte tranquilidad.

El llanto que no se puede calmar

Este es un llanto intenso, fuerte y penetrante que puede durar horas y sentirse imposible de calmar. El llanto muchas veces es fuerte y agudo, y tu bebé puede parecer inconsolable sin importar lo que intentes. Es más intenso, más desesperado y más angustioso de escuchar. Durante estos episodios, tu bebé también puede encoger las piernitas hacia el pecho, apretar los puñitos, arquear la espalda o ponerse tenso y con la carita roja.

El llanto inconsolable se produce cuando un bebé que por lo demás está sano llora más de tres horas al día, más de tres días a la semana, durante al menos tres semanas. Muchas veces comienza alrededor de las 2-3 semanas de edad y normalmente ocurre en momentos predecibles, con mayor frecuencia al final de la tarde o por la noche. Sin embargo, muchas veces mejora a los 3 o 4 meses de edad. Aunque los doctores no están 100% seguros de por qué algunos bebés lloran de esta manera, muchos creen que se debe a que el sistema nervioso de un recién nacido aún se está acostumbrando al mundo fuera del vientre.

Si tu bebé tiene este tipo de llanto, puedes intentar cosas como mecerlo suavemente, hacer contacto piel con piel, darle un baño tibio o ponerle ruido blanco suave. Es completamente normal que un truco que funcionó un día no funcione al siguiente. Sus necesidades van cambiando todo el tiempo, y eso es normal. También puedes hablar con tu pediatra para que te ayude y descarte otras causas del llanto.

Aprendiendo los patrones únicos de tu bebé

Aunque se pueden entender los tipos generales de llanto, tu bebé es un individuo. Cada bebé tiene una personalidad y su propio sistema nervioso. Lo que calma a un bebé puede no funcionar con otro. Observa, escucha y aprende lo que tu bebé te quiere decir y aprende a responder de la mejor manera posible. Todas estas señales te dicen algo específico sobre el estado emocional y físico de tu bebé.

Con el tiempo, vas a empezar a notar que el llanto es solo una parte de cómo tu bebé “te habla”. También se comunica a través de sus ojos, sus movimientos y la manera en que reacciona al sonido de tu voz.

Prestando mucha atención a estos pequeños patrones, podrás comprender mejor lo que siente tu bebé y cómo está creciendo. Mira este vídeo (en inglés) para ver cómo observar y escuchar a tu bebé te ayuda a detectar sus primeros hitos y a crear una conexión más profunda entre ustedes.

Cómo responder de una manera que construye confianza

No tienes que entender las señales de tu bebé perfectamente cada vez para crear un vínculo fuerte. Mientras sigas intentando entender qué necesita tu bebé, el proceso de apego seguro seguirá su curso. Aquí tienes algunas maneras de responderle a tu bebé que pueden ayudar a construir esa confianza mientras vas aprendiendo sus señales:

  • Responde con calma. Tu bebé percibe cómo te sientes. Los bebés se comunican mejor cuando están tranquilos y alertas, y lo mismo ocurre contigo. Si te sientes estresado o ansioso, intenta calmarte antes de responderle a tu bebé. Respira profundamente. Esto puede significar dejar que tu bebé llore un minuto más mientras tú te compones un poco.

  • Prueba diferentes estrategias para calmarlo. Cada bebé es diferente, entonces intenta ver qué le funciona al tuyo. Algunos bebés se calman con el movimiento, como caminar, mecerlos o arrullarlos. Otros prefieren la tranquilidad y la quietud, como el ruido blanco, suaves susurros o música suave. A otros les gusta que los abracen, y otros necesitan un poco de espacio.

  • Usa tu voz y tu contacto. Háblale en voz baja a tu bebé cuando llora. Hazle sentir que estás ahí y que te importa. Tu tono de voz, tus gestos y tu contacto cariñoso son maneras importantes de comunicarte. Aunque siga llorando, tu presencia tranquila le ayudará.

  • Está bien tomarte un descanso. Hay momentos en los que ni siquiera los padres más cariñosos pueden calmar el llanto de un bebé. Esto es especialmente cierto durante los tres primeros meses, en donde todos los bebés pasan por un periodo en el que lloran más que en cualquier otro momento. Si te sientes abrumado y nada te ayuda, no pasa nada por dejar a tu bebé en su cuna de manera segura y alejarte unos minutos para calmarte. Tu bebé va a estar bien, y tú vas a poder ayudarlo mejor después de darte ese pequeño respiro.

Desarrollando tu confianza como padre

Es normal sentirte inseguro al principio. Todos esos sonidos y llantos pueden parecer iguales cuando tu bebé es recién nacido. Pero con el tiempo, te resultará más fácil entender los llantos, interpretar las señales y responder a lo que necesita. Sé paciente contigo mismo y con tu bebé mientras aprenden el uno del otro. Para ayudarte a desarrollar tu confianza a la hora de responder a los llantos de tu bebé:

  • Confía en tus instintos. Tú conoces a tu bebé mejor que nadie. Si algo no te parece bien, confía en tus instintos y toma el siguiente paso, ya sea llamar al doctor o pedir ayuda a alguien de confianza.

  • Cuídate tú también. Para poder responder a las necesidades de tu bebé, también debes cuidar de las tuyas. Trata de descansar cuando puedas, pide apoyo en la casa y date un ratito para salir o despejarte, aunque sea poco tiempo. Cuidar de un bebé es exigente, y tomar descansos te ayuda a ejercer la crianza más eficazmente.

  • Recuerda que es un proceso. Crear un apego seguro con tu bebé no es algo que se consigue de la noche a la mañana. Es un viaje continuo que realizan juntos. Va a haber momentos en los que no vas a saber bien qué significa su llanto, y eso está bien. Lo importante es que sigas intentándolo y sigas respondiendo. Para obtener más información sobre qué buscar en estos primeros días, mira este vídeo (en inglés) sobre los primeros momentos de un niño.

  • Enfócate en la conexión, no en la perfección. La calidad de tu respuesta es más importante que hacerlo bien siempre. Incluso cuando no entiendes inmediatamente lo que necesita tu bebé, tu esfuerzo por averiguarlo y satisfacer sus necesidades le enseña que es querido y está seguro.

El regalo que le estás dando a tu bebé

Cada vez que respondes al llanto de tu bebé con amor y paciencia, le estás enseñando que el mundo es un lugar seguro, que sus necesidades importan y que puede contar contigo. Así que, la próxima vez que tu bebé llore y tú sientas ese momento de duda, recuerda: no es necesario que tengas todas las respuestas de inmediato. Estar ahí, escuchar y hacer todo lo posible por responder con amor es más que suficiente.

First 5 California
Aportación de:
First 5 California
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